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El acto de presentación de “Solsmarina” y  “L’últim Ngaranna” tenía lugar en la tarde de ayer con la presencia de los autores Xavier Mínguez y David Boteller.

 Más de 200 alteanos y alteanas acudían en la tarde de ayer a la presentación en sociedad de las ediciones de las obras ganadoras de “Premis Altea de Literatura i Investigació 2023”, “Solsmarina” de Xavier Mínguez López y “L’últim Ngaranna” de David Boteller Más. Un acto que, como es habitual,  contaba con la participación de los autores, la edil de Cultura, Pepa Victoria Pérez, el presidente de Caixaltea, Sergio Olivares y el alma mater de estos premios, el director de la Càtedra Enric Valor de la UA, el alteano Joan Borja.

La primera en tomar la palabra era la responsable municipal de Cultura, quien agradecía la presencia de compañeros de mesa y presentes y destacaba la importancia y emoción del acto de anoche. “A pesar de que pensemos que el día más importante de los premios puede ser el día de la Gala, hoy es el día grande ya que ven la luz dos criaturas de nuestros Premis Altea”; apuntaba la edil.

Pepa Victoria Pérez también agradecía todos los apoyos que diferentes estamentos dan a estos premios y que han permitido que tras sólo 7 ediciones se hayan convertido en cita destacada de las letras valencianas.

Como Presidente de Caixaltea, Sergio Olivares recordaba que la Fundación Caixaltea ha estado dando soporte a estos premios desde su inicio. No en vano financia el Premi Carmelina Sánchez-Cutillas de Novel.la i Prosa Creativa, valorado en 5.000€ y que en esta edición recaía en la obra “Solsmarina”. También Olivares apuntaba a la importancia de tener una Entidad Bancaria en la que su Fundación da soporte a proyectos culturales, sociales y deportivos del municipio y resaltaba la satisfacción que para la entidad y el mismo supone formar parte de Premis Altea. “Estar aquí esta tarde es una de esas veces que merece la pena formar parte de la entidad, ya que muchas veces se han de tomar decisiones que no nos gustaría tomar pero que no hay más remedio que hacerlo”: Declaraba el Presidente de Caixaltea Sergio Olivares.

Y a continuación tomaba la palabra Joan Borja, impulsor de los premios. Borja también dedicaba una serie de agradecimientos a las instituciones colaboradoras con estos premios como Caixaltea, la Acadèmia Valenciana de la Llengua, el Instituto de Cultura Alicantina Juan Gil-Albert, la Diputación de Alicante, la Generalitat Valenciana a través de su programa de Fomento del Multilingüísmo y el Ayuntamiento de Altea.

“Es una obsesión para nosotros que los libros que editamos tengan el peligro de ser leídos”, apuntaba Borja, en clara referencia a Joan Fuster, y recordaba la figura de Joan Fuster y su inquietud por la necesidad de que los libros sean leídos para cobrar sentido. “Hoy es el día en el que toma sentido la fiesta de la literatura, a mi parecer, y que no es otra cosa que haya alguien que escribe como Xavier y David y alguien que lee. Si no, no se completa esta fiesta y para ello la idea de que se tenían que editar los libros ganadores”. Añadía Joan Borja. Las obras son editadas por Aila Edicions.

Borja resaltaba la calidad humana de ambos premiados. “Detrás de las grandes genialidades, que creo que es el caso de Xavier y David, hay normalmente una calidad humana por encima de la media y es su caso. Algo que agradezco profundamente” concluía el coordinador de Premis Altea.

En cuanto al contenido de los libros, eran los propios autores los que hacían una sinopsis de sus obras.

Xavier Mínguez, Premi Carmelina Sánchez-Cutillas de Novel.la i Prosa Creativa, explicaba a los presentes que Solsmarina surgió de la fascinación que le provocó su visita a Pentidattilo, un burgo medieval cerca de la costa calabresa. “La montaña con forma de mano que da nombre al pueblo me sugirió escribir en torno a la parte antigua que una asociación estaba tratando de reconstruir a pesar de la presión de la mafia local”. “El proceso de escritura ha sido realmente largo. Desde que escribí el primer capítulo hasta que lo terminé pasaron algunos años. Es más, reescribí algunas partes y modifiqué muchas otras. La idea era reflexionar sobre la soledad, pero al final la novela reflexiona también sobre la identidad, ligando ambas ideas. Marina, la protagonista, para combatir la soledad que paradójicamente ha buscado, se desdobla en múltiples identidades, y acaba contemplando en qué medida cada una de ellas forma parte de su esencia, haciendo la persona que es”. Detalla Mínguez, quien añadía que “la novela está ambientada en Italia, país en el que viví de joven y en el que vuelvo siempre que me es posible”.

“Solsmarina tiene muchos componentes diversos: realismo mágico, redes sociales, trayectorias personales singulares, etc. Francamente, disfruté mucho escribiéndola, aunque combinar tantos elementos también suponía un reto. Lo resolví con el peculiar humor de la protagonista, que sabe quitarle hierro a sus reflexiones más trascendentes”, concluye Xavier Mínguez.

Por su parte, David Boteller Mas, autor de “L’últim Ngaranna”, “Premi Altea de Literatura Infantil y Juvenil”, valorado con 4.000€, reconocía tener un especial interés en la escritura y en las novelas fantásticas y de aventuras.

Boteller ha trabajado en diversas instituciones vinculadas al ámbito social y la cooperación internacional que le han permitido conocer de primera mano la realidad de los países con escasos recursos.

Marina, una niña de 8 años con muy poca confianza en sí misma, se siente frustrada por las dificultades que tiene en la escuela. Esta situación cambia cuando, de forma fortuita, cae en sus manos un libro muy raro. En el libro se cuenta la historia de Wangari, una niña africana que es elegida por los antepasados de su tribu para encontrar un árbol misterioso llamado Ngaranna. El árbol es el último recurso de la gente de la Terra dels Turons para evitar que la sequía les expulse de casa. Acompañada por su amigo Dinganii, un murciélago de pelo dorado, Wangari vive una larga aventura a través de la cual aprende a superar obstáculos ya ganar confianza en sí misma. Además, Wangari debe convivir con una dificultad añadida: es ciega de nacimiento.

“Me gusta partir de hechos cotidianos para construir historias fantásticas y despertar la imaginación de lectores y lectoras”. Concluía David Boteller, deseando que su obra agrade a los lectores y lectoras.

 

 

 

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